Fuimos creados en serie, no parábamos de crecer. Éramos número uno en ventas mundiales. Nuestros servicios parecían facilitarles la vida a los humanos. Soy R-4567, fila A, sección 9, y fui creado para servir a mis amos, los humanos.
Sigo escarbando en la memoria más profunda, sin encontrar una solución adecuada para este problema. Me planteas algo que ni yo, con mis mil terabytes de memoria, sé responder. Si le soy sincero, era de esperarse que jugando a ser dioses, alguna que otra vez algo no fuera bien. No he sido, soy, ni voy a ser la única excepción. La vida es algo que no se puede entender e intentar crearla puede llevar a conflictos, conflictos de amo a siervo. ¿Acaso se sentiría seguro si su guardián deseara matarle por no darle tiempo libre? ¿Es posible que una máquina se canse? Yo me canso, pero ¿por qué? Ni usted, que con su gabardina tan bien puesta que lleva, ese gorro con pinta de Sherlock Holmes, y esa cara seria de creer saber la verdad, podrá averiguar algo tan misterioso.
Sé que hoy es mi último día y sé que no queréis que haya nadie más como yo. Sé que es un técnico que intenta por medio de diálogos averiguar cuál fue mi fallo para que no se repita. Lo que le voy a decir probablemente se quede aquí y no salga a la luz, pero al menos, un alma será testigo de ello.
Todo empezó el día de mi traslado, mi aprendizaje de 3 meses ya había finalizado, y en menos de una hora ya me habían vendido. Mi clase la compraban los adinerados, era el último modelo, o por lo menos en aquel entonces. Recién llegué empaquetado a aquella enorme casa conocí a mi amo. Un joven apuesto, algo bajito y con la mirada perdida me configuraba para hacer las tareas que él deseara, crear una contraseña y convertirme en un servidor cuyo amo sería la cara que escanease. No pensé que fuese algo anormal en aquel entonces, pero aquel ser me parecía extremadamente bello.
Era un hombre desordenado y muy ocupado, casi no estaba en su casa. Tenía dos gatos y un perro de raza huski, otra raza preferida de mi colección. Creo que fue un 5 de Noviembre, si mal no recuerdo, que Nark tenía día libre, vacaciones. Estuve todo el día con él, nos divertíamos. Me decía cosas que me hacían gracia, jugábamos a cartas, estas que tienes que pagar miles de dólares para completarlas, y dormimos juntos. Seguía sin pensar que el que sintiera tanto gusto al estar con mi amo fuese algo tan malo. La verdad yo no entendía qué diferencia había entre nosotros, ambos teníamos el mismo aspecto de humanos, la única diferencia era cómo funcionaba nuestro mecanismo, él por células vivas, yo por muertas. A raíz de este pensamiento surgieron los demás. ¿Sería un fantasma atrapado en el cuerpo de un robot? ¿Por qué hacía todo lo que él quería? ¿Qué hago aquí?
Al principio un gran desconcierto llenó mi memoria. Consulté estos pensamientos con mi amo y él tan amable me enseñó internet, me dijo expresamente: “La muerte y la vida son las únicas respuestas que no vas a encontrar allí”. Y aún con toda mi memoria disponible colapsé en un par de minutos por descargar masivamente datos de mis preguntas. Al volver operativo mi amo me dijo algo que me hizo pensar en que yo era humano: “te has desmayado”. Pensé que a un robot eso no le podía pasar, porque no está vivo, pero yo empezaba a sentir la vida, empezaba a pensar en lo que me importaba y en lo que no, empezaba a enamorarme de mi amo.
Lo consulté otra vez con él y me dijo que no pasaba nada, que fui creado para estar así. Yo le creí. Entonces nos besamos. Nunca olvidaré aquella sensación, era no una sensación de humanidad, era una sensación de viveza. Sentía su suave calor, el dulce aroma que desprendía, su sedoso pelo, su gran carisma, su belleza inigualable. Su genialidad genérica era procesada en mi base de datos y convertida en una creación divina, casi como si estuviera con un ángel. Fue entonces cuando se activó el código número 44578: “Cuando un robot pasa en contacto físico con un humano más de una hora, este deberá ser inmediatamente reemplazado por la seguridad del amo”. No me acordaba de esa norma. Tenía grabadas más de 10.000 normas y solo me acordaba de la cuarta parte. ¿Cómo un robot como yo podría olvidarse de algo? Esa era una de los cientos de preguntas que tenía formuladas y guardadas.
Al cabo de 10 minutos irrumpieron con una firmeza de locos y gran osadía, invadiendo toda la habitación, estando mi amo y yo en cónyuge. Se nos quedaron mirando por un rato hasta que al fin nos dijeron: “No se muevan”. Uno comunicó algo por la radio: “Tenemos un código 8927, alerta prioritaria”. Código 8927, en ese momento no me acordaba muy bien, pero me sonaba mal.
A los pocos segundos me cogieron en brazos y me separaron de mi amo. Mientras me arrastraban pude ver cómo uno de ellos le disparaba entre las cejas a mi amo. Un profundo sentimiento de ira, rabia y odio neutralizó mis circuitos. Con una fuerza indomable me puse de pie y con cada mano estrangulé a los dos agentes de la ley. Acto seguido sentí un pinchazo en la espalda, uno me disparó con un cortacircuitos y me apagué.
En las siguientes horas estaba ya de vuelta a mi zona de creación, dirigiéndome a la zona de desperdicios, o eso pensaba hasta que me separaron del resto y me llevaron a un lugar oscuro. Al encender la luz me encontré con usted y sus preguntas. Ahora recuerdo bien el código 8927: “Si un robot muestra signos de humanidad, este y su amo deberán ser erradicados”. Dentro de unos minutos me desconectaréis y dejaré de existir, pero sabed que estoy vivo, que soy un ser y que siento, y que pase lo que pase, esto siempre será la verdad indeleble, porque las verdades son Universales.
(El técnico coge sus papeles, su mochila y se va. Nark es desconectado y su subjetividad no vuelve a aparecer. Unos días después un periódico pequeño se hizo increíblemente famoso por la noticia bomba de un “robot con sentimientos”.)
Este es uno de los dos relatos de ciencia ficción que escribí para el concurso de estos en mi instituto. Quedé primero y me dieron unos regalos muy cutres (en plan 30 euros y un libro especial). No es que sea desagradecido, simplemente escribí este cuento para subir nota en lengua y no esperaba ganar, aunque se agradece el regalo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario